Alberto Aguelo · Método Aguelo
De no saber qué más hacer a liderar de verdad: que lo que dices se escuche, se acepte y se cumpla, y que tu equipo te siga porque quiere. Dicho corto: de no saber qué más hacer, a saber exactamente qué hacer y que funcione.
Míralo entero antes de seguir. Lo que viene después tendrá mucho más sentido.
Menos de 1 minuto · Al terminar te digo qué te recomiendo
Empresas
He entrenado a sus comités de dirección, a sus equipos comerciales y a sus mandos intermedios. Dentro de la empresa y con sus reuniones de verdad, no en un aula.
Entre otras: Grupo Prisa · Volkswagen · Clarke Modet
Prensa y medios


















Lo que dicen
No son testimonios pedidos para una web: están publicados en sus perfiles de LinkedIn, con su nombre y su cargo.












































Al final de la página los tienes todos, uno a uno y con los vídeos.
Sobre Alberto Aguelo
De pequeño era el introvertido, de los que se enteran de todo pero no lo dicen. Así que me metí a periodista, que es el oficio que te obliga a hablar con desconocidos todos los días. Acabé de corresponsal único de la Agencia EFE en Chicago: todo lo que pasaba en la ciudad lo cubría yo. Seis años llamando a gente que no me conocía y escribiendo a contrarreloj.
Volví a España a construir una empresa con mi padre y me convertí en "el comunicador" del sector de las franquicias: ferias, columna de opinión, mesas redondas con los grandes. Un día, saliendo de cerrar un contrato con Clarke Modet, mi padre me miró y me dijo: "es que tú eres un águila". Por fuera me aplaudían. Por dentro no me lo creía, y daba consejos que ni yo mismo aplicaba.
"La técnica sin identidad es maquillaje."
Mi primera escuela de liderazgo fue verlo dirigir a él. Era un fenómeno vendiendo —presidente de Aniacam, director general de DAF—, pero nadie le había enseñado a sostener a un equipo propio. Las reuniones empezaban bien y a los diez minutos solo se oía su voz. La gente llegaba con cosas apuntadas y se las volvía a llevar sin decirlas. Nadie dio un portazo: se fueron apagando. No lo hizo mal, lo hizo como supo.
Y luego el jefe fui yo, y no lo hice mejor. Unas veces me lo tragaba, otras me imponía y otras cogía el marrón y lo hacía yo. Salí agotado. No era carácter: era que no tenía ni idea de qué hacer con lo que me pasaba por dentro cuando la cosa se torcía.
Y en esos mismos años levanté cuatro empresas: Comunica Ya!, Impacta & Conquista, el Avanzo Club de Oratoria y el Instituto EcE. Las fundé, las dirigí, contraté, vendí, sostuve equipos y me comí las reuniones que se tuercen. Por eso, cuando un directivo me cuenta lo que le pasa en su comité, no lo estoy interpretando desde fuera: he estado en esa silla, y durante mucho tiempo lo hice mal.
Tardé más de veinte años en ordenarlo, casi siempre solo. Lo que me cambió no fue más técnica, de eso iba sobrado. Fue el orden.
"Primero te diriges a ti. Después diriges a los demás."
Durante todos esos años pensé lo mismo una y otra vez: si yo hubiera tenido un mentor, habría llegado muchísimo antes. Nunca me apareció. Por eso no doy un curso y por eso no vendo técnicas.
Testimonios
Aquí están todas, para leerlas con calma. Esto no lo he escrito yo: son las recomendaciones que dejaron en mi LinkedIn y los vídeos que me mandaron al terminar. Tal cual, sin retocar una palabra.
Lidera el movimiento de una empresa de 4ª generación.
“Conseguí el proyecto que quise por 47 años.”
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AmpliarCapturas y vídeos reales, cedidos por ellos. Nada reescrito.
Tu siguiente paso
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